El Palais Masandoia, un hotel de excepción a las puertas del desierto del Sahara

“Yo siempre he amado el desierto. Uno puede sentarse sobre una duna de arena. No ve nada. No escucha nada. Y, sin embargo, siempre hay algo que brilla en el silencio…” Antoine de Saint-Exupery.

No muy lejos de sus majestuosas dunas del Erg Chebbi, joya del sur de marruecos, se esconde un hotel de excepción: el Palais Masandoïa.

Los enamorados de los grandes espacios y los viajeros en busca de lugares insólitos en Marruecos se encontraran con una estancia confidencial y privilegiada apartada de la ciudad de Erfoud y de los circuitos turísticos. Verdadero remanso de paz íntimo y acogedor, decorado con gusto en un amplio abanico de colores, esta pepita de oro a las puertas del desierto es único en su estilo en el sur de marrueco en todos los sentidos.

A 45 minutos del aeropuerto de Errachidia, acunado por el viento del desierto, el Palais Masandoïa es una verdadera oda al confort, al lujo, a la cultura marroquí y a la tranquilidad absoluta en una naturaleza preservada. Sus prestaciones inigualables en la región de Merzouga, hacen de este palacio de excepción, la escala ideal antes o después de explorar el desierto.

Lujo, servicio a medida e intimidad a proximidad de las puertas del desierto del Sahara, cada rincón del Palais Masandoïa posee las llaves de ocio al estado puro.

El Palais Masandoïa, lujo y bienestar en el sur marroquí

Patio, restaurante y bar de los Artistas

En el Palais Masandoïa, los tonos ocres, purpuras, azules cambian a merced de las horas y las estaciones, haciendo de este hotel de excepción discreto, un lugar donde se respira el lujo, el confort y el bienestar.

Miles y una facetas se os presentan para dejaros llevar por el descanso y el ocio durante las noches mágicas y los momentos íntimos. En el corazón del Palacio, el patio azul sombreado o lleno de sol a lo largo del día, es el telón de fondo ideal para un desayuno o una cena romántica a la luz de la luna.

Alrededor, encontrareis los espacios dedicados a una estancia inolvidable y singular donde solo Masandoïa tiene el secreto. EL Bar de los Artistas con apariencia de un bar americano, propone una variada carta de vinos y de cocteles con o sin alcohol para una pausa distendida en una ambiente elegante y relajado. Es el lugar perfecto para relatar o planificar confortablemente una expedición al desierto marroquí.

Justo al lado, el salón tradicional, llamado Salón Tuareg, fuerte símbolo del arte de vivir marroquí, acoge el imprescindible ritual del té a la menta o la degustación de un plato refinado concebido con los productos locales del mercado de Erfoud. Los secretos de la cocina típica marroquí ofrecida a través de los menús originales, son desvelados durante las comidas servidas en el restaurante enfrente y durante cualquier tipo de evento.

Piscinas, Hamman y Spa

Para maximizar el bienestar en este lugar de excepción el Palais Masandoia, dispone de una maravillosa piscina interior caliente con jacuzzi y un spa. El mágico diseño y el techo estrellado hacen de este espacio valioso, un lugar idílico dedicado al descanso y a los cuidados tradiciones, con el ineludible hammam (baño turco) propicio para realizarlo después de las actividades del día.

Por último, el Palais Masandoïa, pone a la disposición de sus clientes una preciosa piscina en el corazón del jardín de las palmeras. Increíble piscina alrededor de una terraza solárium, este espacio está dedicado al ocio durante el día y a las observaciones de las estrellas durante la noche. Si rehacer el mundo bajo la Vía Láctea es un momento increíble a vivir en el desierto, Masandoïa es sin lugar a duda el lugar propicio para ese instante fuera del tiempo.

Un establecimiento intimista

La capacidad de acogida, voluntariamente limitada a doce habitaciones y tres suites, promete una estancia puesta bajo el signo de la tranquilidad, del lujo, de la discreción y del servicio a medida, lejos de los grandes establecimientos hoteleros estandarizados.

En todo momento, el personal del Palais Masandoïa está a vuestra disposición para hacer vuestros deseos una realidad.